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Carta del cielo

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Porque no sujetó a los ángeles el mundo venidero, acerca del cual estamos hablando; pero alguien testificó en cierto lugar, diciendo: ¿Qué es el hombre, para que te acuerdes de él, o el hijo del hombre, para que le visites?Le hiciste un poco menor que los ángeles, y le coronaste de gloria y de honra, Y le pusiste sobre las obras de tus manos; Oh Dios, ¿Qué es el hombre, para que en él pienses, o el hijo de hombre, para que lo estimes?

Hebreos 2: 5,6, 7 y Salmo 144:3

Nunca es tarde para aprender de nuestros actos; y más ahora que estamos a punto de concluir el año, es buen momento de reflexionar y de vivir al máximo cada instante de nuestra vida, sin resentimientos…

Evitemos perder el tiempo en tonterías, en cosas que no valen la pena, simplemente busquemos ser felices, amar al prójimo y acercarnos a Dios, quien siempre está ahí para escucharnos y amarnos sin condiciones.

En esta Navidad y Año Nuevo, no olvides acordarte de Él, démonos un tiempo para agradecerle por los buenos y malos momentos, los cuales, sin duda, nos hacen mejores seres humanos.

Tú, que eres un ser humano, eres mi milagro.

Y eres fuerte, capaz, inteligente y lleno de dones y talentos.

Cuenta tus dones y talentos.

Entusiásmate con ellos. Reconócete. Encuéntrate. Acéptate. Anímate.

Y piensa que, desde este momento, puedes cambiar tu vida para bien, si te lo propones y te llenas de entusiasmo.

Y sobre todo, si te das cuenta de la felicidad que puedes conseguir con sólo desearlo.

Eres mi creación más grande. Eres mi milagro. No temas comenzar una nueva vida.

No te lamentes nunca. No te quejes. No te atormentes. No te deprimas.

¿Cómo puedes temer, si eres mi milagro?

Estás dotado de poderes desconocidos para todas las criaturas del universo.

Eres único. Nadie es igual a ti.

Sólo en ti está aceptar el camino de la felicidad y enfrentarlo, y seguir siempre adelante hasta el fin. Simplemente porque eres libre.

En ti está el poder de no atarte a las cosas. Las cosas no hacen la felicidad.

Te hice perfecto para que aprovecharas tu capacidad y no para que te destruyas con tonterías.

Te di el poder de pensar, te di el poder de amar, te di el poder de determinar, te di el poder de reír, te di el poder de imaginar, te di el poder de crear, te di el poder de planear, te di el poder de hablar, te di el poder de orar… y te situé por encima de los ángeles, cuando te di el poder de elección.

Te di el dominio de elegir tu propio destino usando tu voluntad.

¿Qué has hecho de estas tremendas fuerzas que te di? No importa. De hoy en más, olvida tu pasado, usando sabiamente ese poder de elección.

Elige amar en lugar de odiar, elige reír en lugar de llorar, elige actuar en lugar de aplazar, elige crecer en lugar de consumirte, elige bendecir en lugar de blasfemar, elige vivir en lugar de morir…

Y aprende a sentir mi presencia en cada acto de tu vida. Crece cada día un poco más en el optimismo de la esperanza. Deja atrás los miedos y los sentimientos de derrota.

Yo estoy a tu lado siempre. Llámame, búscame, acuérdate de mí.

Vivo en ti desde siempre y siempre te estoy esperando para amarte.

Si has de venir hacia mi algún día… que sea hoy, en este momento.

Cada instante que vivas sin mí, es un instante infinito que pierdes de paz.

Trata de volverte niño, simple, inocente, generoso, dador, con capacidad de asombro y capacidad para conmoverte ante la maravilla de sentirte humano, porque puedes conocer mi amor, puedes sentir una lágrima, puedes comprender el dolor…

No te olvides que eres mi milagro. Que te quiero feliz, con misericordia, con piedad, para que este mundo que transitas pueda acostumbrarse a reír, siempre que tú aprendas a reír.

Y si eres mi milagro, entonces usa tus dones y cambia tu medio ambiente, contagiando esperanza y optimismo sin temor, porque yo estoy a tu lado.

Con todo cariño,

DIOS.

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