“El reto para adoptar la electromovilidad no es técnico, sino cultural”

Con más de 25 empresas asociadas, la EMA toma protagonismo en la transición energética del país

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Durante los últimos años, México ha experimentado un proceso gradual en la adopción de la electromovilidad. En esta transición, que ha requerido la suma de diversos esfuerzos, organizaciones como la Electro Movilidad Asociación (EMA) se han posicionado como actores clave en dicha transformación tecnológica.

Fundada en 2024, como resultado de conversaciones entre directivos de empresas enfocadas en vehículos eléctricos, infraestructura de carga y servicios asociados, la EMA responde a una preocupación compartida: México se ha rezagado en materia de electromovilidad, no sólo frente a países líderes como Noruega y Austria, sino incluso frente a economías emergentes como Brasil o India, quienes ya muestran avances más consistentes.

Por tal motivo, la asociación se planteó como objetivo principal dar voz y cohesión a un ecosistema integral, desmontar mitos alrededor de la movilidad eléctrica y demostrar que el país sí cuenta con condiciones para avanzar.

En menos de un año, la EMA pasó de seis empresas fundadoras a cerca de 25 integrantes, entre fabricantes automotrices, operadores de infraestructura de carga, financieras, aseguradoras y empresas de servicios, concentrando hoy a quienes comercializan nueve de cada 10 vehículos eléctricos que se venden en México.

México sí está listo

Al frente de esta organización se encuentra Eugenio Grandio, Presidente de la EMA, quien en sus dos décadas de trayectoria en el sector ha participado en proyectos de marcas destacadas, como BMW, donde participó en los primeros programas de vehículos eléctricos en México y Sudamérica, y en Tesla, donde encabezó proyectos de infraestructura de carga, ventas y desarrollo de negocio para México y América Latina.

En entrevista con Alianza Flotillera, Grandio explica que uno de los mayores obstáculos para acelerar la electromovilidad no es técnico, sino cultural. A su juicio, persiste la idea de que “México no está listo”, cuando en realidad muchas personas y empresas sí lo están.

Especialmente aquellas que cuentan con acceso a energía en sus hogares, centros de distribución o patios operativos, y que podrían beneficiarse de manera inmediata de los ahorros operativos que ofrecen los vehículos eléctricos”, indica.

El ejecutivo explica que en el ámbito del transporte comercial, tanto de carga como de pasajeros, los retos son distintos a los del mercado particular. Aunque el costo inicial de la tecnología sigue siendo un factor a considerar, la reducción progresiva de precios y la ampliación de la oferta, con más de 100 modelos eléctricos disponibles en el país, incluidos vanes, pickups y camiones ligeros, han comenzado a equilibrar la ecuación frente a los vehículos de combustión interna.

Para las flotas, señala, el análisis se centra principalmente en la rentabilidad. De acuerdo con Grandio, los vehículos eléctricos ofrecen ahorros de entre 60 y 70% en costos de operación, así como menores gastos de mantenimiento y una mayor eficiencia energética.

A ello se suma la posibilidad de generar energía propia mediante paneles solares, lo que brinda resiliencia energética y una reducción significativa de riesgos asociados al robo de combustibles”, añade.

En este contexto, los vehículos de última milla, mensajería y reparto urbano se han convertido en los principales protagonistas de la electrificación. Sus recorridos predecibles, distancias diarias compatibles con la autonomía actual de las baterías y la posibilidad de recarga nocturna los hacen candidatos naturales para esta transición, sin necesidad de esperar a que se desarrolle infraestructura de carga de larga distancia.

Infraestructura: el reto pendiente

Aunque la infraestructura suele percibirse como el gran desafío, Eugenio Grandio señala que es un reto manejable, pues la red eléctrica ya existe y, con una correcta planeación, es posible implementar esquemas de carga inteligente, diferenciando entre carga lenta, nocturna y carga rápida, y aprovechando horarios de menor demanda.

Asimismo, instituciones financieras y arrendadoras que forman parte de la EMA han desarrollado soluciones específicas para vehículos eléctricos, identificando a usuarios que presentan menores riesgos y un mayor control operativo.

A mediano y largo plazo, la visión de la EMA es ambiciosa. La asociación plantea que para 2030 el 50% de los vehículos nuevos vendidos en México sean eléctricos y que para 2035 esta cifra alcance el 100%”, apunta.

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