Columna invitada de Sandra Aragonez Directora Senior de Alvarez and Marsal
La logística urbana en México está viviendo una transformación acelerada. Las ciudades más densas y exigentes exigen combinar velocidad, sostenibilidad y precisión digital. En este nuevo modelo destacan los microhubs logísticos y las entregas ultrarápidas, que están redefiniendo la forma en que productos, datos y decisiones se mueven en el territorio urbano.
La última milla dejó de ser el principal reto: hoy el desafío es el “último metro”. El crecimiento explosivo del e-commerce y del delivery inmediato exige redes más cercanas al cliente. Los grandes centros en la periferia ya no bastan; por ello surgen los microhubs, pequeños nodos urbanos de alta rotación que reducen tiempos, distancia y complejidad.
Su valor no está en almacenar, sino en mover. Integran datos en tiempo real, analítica avanzada, automatización ligera y modelos predictivos que permiten reaccionar antes de que la demanda ocurra. Son el puente entre la logística tradicional y la digital, y ya son adoptados por retailers, consumo masivo, moda y food service en ciudades como Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara.
La velocidad hoy depende de los datos. Los microhubs operan como mini “torres de control”, conectando demanda, clima, tráfico, inventarios y patrones locales. Con IA generativa, las empresas empiezan a anticipar picos, optimizar rutas y definir la ubicación inmejorable de estos nodos para elevar la precisión y eficiencia de sus operaciones.
También impulsan sostenibilidad: al reducir distancias y agrupar entregas, disminuyen CO₂, ruido y congestión. Además, habilitan movilidad eléctrica y micromovilidad. Esto alinea a las empresas con objetivos ESG y con nuevas políticas urbanas que promueven operaciones más limpias e inteligentes.
La entrega ultrarápida deja de ser un costo y se convierte en un diferenciador competitivo. Modelos que prometen entregas en 10 a 30 minutos, con exactitud cercana al 98% y baja huella ambiental, fortalecen la experiencia de marca y la fidelidad del consumidor. Pero alcanzar este nivel requiere rediseñar redes, integrar tecnología, colaborar con autoridades y construir talento híbrido: analítico, operativo y digital.
México está en un punto crítico de evolución logística. Los microhubs no son una tendencia pasajera: son la infraestructura que hará posible el comercio urbano del futuro. Las compañías que los incorporen como parte estratégica, y no sólo operativa, serán quienes lideren la próxima década.
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