Revista especializada en la industria del autotransporte en México

Rafael Ortiz Pacheco: el disidente del autotransporte

Rafael Ortiz Pacheco: el disidente del autotransporte

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A paso lento, pero seguro, Rafael Ortiz Pacheco recorre la Alameda del Sur de la Ciudad de México. Él, a sus 66 años, dirige una de las agrupaciones del sector autotransporte más polémica y disidente de la que se haya tenido registro en nuestro país: Alianza Mexicana de Organización de Transportistas (Amotac).

Con tono fuerte y firme, Ortiz Pacheco, originario del estado de Guerrero y quien a los 12 años incursionó en esta industria, narra cómo, tras la muerte de uno de sus colegas operadores, inició su liderazgo y trayectoria en el sector del autotransporte.

La muerte de un colega cambió su vida

“En 1980 luego del asesinato de uno de mis colegas operadores, decidí comenzar una manifestación en Tierra Blanca, Veracruz, uno de los municipios de nuestro país más marginados. Un grupo de compañeros y yo protestamos en aquel entonces por la falta de seguridad y por la poca efectividad de la entonces Policía Federal de Caminos”, recordó.

Tras ese acontecimiento y en el ánimo de exigir justicia para los “hombres-camión” (empresarios que tienen entre uno y cinco camiones en su flotilla), fundó y dirigió algunas de asociaciones del autotransporte como: Unión Nacional del Transporte de Carga Federal (Unatrafer) y Frecum.

Posteriormente se afilió a la Cámara Nacional del Pasaje y Turismo (Canapat) y a la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (Canacar); de ambas agrupaciones fue expulsado por su actitud de confrontación y por su rebeldía. Fue entonces que el 29 de septiembre del 2003 decidió darle vida a Amotac.

Las mismas demandas por más de 16 años

Pretextos no le han faltado a la Amotac para salir a manifestarse y cerrar las vías federales de comunicación en distintas ocasiones, a lo largo de los últimos 16 años. Actualmente agrupa a más de 73 mil afiliados, con un parque de 380 mil camiones, cuya antigüedad rebasa los 17 años.

Ésta asociación, que lidera Ortiz Pacheco también conocido en el medio como “El Búfalo” y quien cumple años el 16 de marzo, actualmente cuenta con más de 177 delegaciones a nivel nacional. De ahí que cuando la Amotac sale a la calle para exigir algunas de sus demandas, muestre su poder de convocatoria.

Entre esas demandas, que no son nuevas y por las cuales lleva peleando muchos años, se encuentran prohibir la circulación de los camiones doblemente articulados (mejor conocidos como fulles), ofrecer una mayor capacidad instalada para la emisión de la licencia federal para operadores, que se verifique la clasificación de las carreteras para respetar la NOM 012 de pesos y dimensiones y que se ofrezcan incentivos fiscales y justos para la renovación del parque vehicular que ayude a los transportistas.

“Por años las autoridades han dejado de lado los problemas que aquejan a este sector. En México hay más de 123 mil hombres-camión, que representan el 82% de las empresas transportistas que existen en el país, cifra que muestra la importancia de que se atiendan las demandas que tenemos”, refirió.

Desde su punto de vista, hace falta que realmente se creen programas que ayuden al hombre-camión a profesionalizarse para evitar que estos formen parte de las estadísticas de mortandad de los negocios del sector, y que “las autoridades dejen de beneficiar a unos cuantos”.

Dejó de ser negocio

Sentado sobre un tronco de árbol, Ortiz Pacheco, quien es dueño de la firma Transportes Ortiz Pacheco, empresa conformada por 11 tractocamiones, y cuya sede se encuentra en Querétaro, asegura que ser transportista dejó de ser negocio debido a la corrupción que existe en los diferentes niveles de gobierno.

“También se debe al aumento de robos en las carreteras, así como los altos costos de las infracciones, extorsiones por parte de la Policía Federal y presiones inflacionarias que ocasionan altos costos en los insumos de la industria del autotransporte. Estas presiones sobre el hombre-camión se han vuelto insoportables financieramente”, aseguró.

Para el líder gremial “hoy, los pequeños empresarios del transporte se acaban la vida detrás del volante y, muchos, con fuertes adicciones a las drogas. Ya ni siquiera tienen oportunidad de aspirar a comprarse una casa. Comen y duermen mal. Todos los días viven con el temor de ser asaltados y perder la vida ante la ineficiencia de las autoridades para detener la inseguridad en las carreteras”.

“Cuando inicié en este negocio uno tenía la posibilidad de hacer un patrimonio. Por ejemplo, yo fundé mi empresa y di un enganche para comprar un camión nuevo, pero las condiciones actuales del mercado impiden que pueda invertir en la adquisición de unidades nuevas. Y en la situación que yo me encuentro, se encuentran muchos de mis colegas. Los que no han tenido suerte han dejado este negocio”, comentó.

Rafael Ortiz, camina sin prisa alguna. Y cuando se le pregunta en dónde estará él y la asociación que preside en los próximos cinco años, dice: No lo sé. Guarda silencio, se queda pensando y remata: Es hora de buscar quien me sustituya. Lo que sí es un hecho es que la Amotac seguirá manifestándose a favor del hombre-camión.

Para “El Búfalo” la esperanza de ver cambios en el sector que beneficien al transportista no es un sueño. Se considera un luchador e idealista. Enemigo de la corrupción y las injusticias.

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