El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo que para Estados Unidos es irrelevante el tratado comercial que sostiene con México y Canadá (T-MEC).
Así lo mencionó a medios de comunicación durante la visita al complejo de Ford de Michigan, donde señaló que el acuerdo comercial trilateral realmente no representa una ventaja para los Estados Unidos, por lo que es “irrelevante”.
Quiero ver que Canadá y México estén bien, pero el problema es que no necesitamos sus productos. No necesitamos autos hechos en Canadá o en México”, dijo Trump al tiempo que resaltó que actualmente se instalan en Estados Unidos empresas de países como Japón o Alemania.
Está estipulado que a mediados de este año se implemente una revisión del tratado comercial que rige a los tres países, siendo uno de los pilares económicos de México.
Con el 83.3% de las exportaciones mexicanas enviadas a Estados Unidos, el T-MEC es un reflejo refleja la relevancia de la integración económica entre dichos países.
En este contexto, el autotransporte de carga se ha convertido en la columna vertebral para el comercio de bienes y servicios.
De acuerdo con la Oficina de Estadísticas de Transporte de Estados Unidos (BTS, por sus siglas en inglés) los envíos transfronterizos de carga con México y Canadá totalizaron 144.8 mil millones de dólares en marzo de 2025, un aumento de 35% respecto a 2019.
Sólo en 2024, el intercambio conjunto de carga terrestre entre los tres países alcanzó 1.6 billones de dólares, consolidando corredores como Laredo y Detroit como los principales puntos de conexión comercial.
“Será un año con retos importantes”, destacó recientemente a Alianza Flotillera Rogelio Arzate, Presidente de la Asociación Nacional de Productores de Autobuses, Camiones y Tractocamiones (ANPACT).
“Buscamos que 2026 sea mucho más positivo. Estamos trabajando en temas fundamentales, como el control de la importación de chatarra desde Estados Unidos y la renovación de flota”, dijo, aunque advirtió que cualquier modificación a las reglas de origen del T-MEC podría frenar la consolidación de proveeduría en Norteamérica, un proceso que requiere tiempo, inversión y estabilidad regulatoria.
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