La organización de la Copa Mundial de la FIFA 2026 representa uno de los mayores desafíos logísticos y de movilidad que se hayan enfrentado en América del Norte. En el caso de México, las sedes de Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey se preparan para recibir a miles de aficionados nacionales e internacionales durante el torneo, lo que implica poner a prueba la capacidad de sus sistemas de transporte público e infraestructura urbana.
En este contexto, la Unión Internacional de Transporte Público (UITP) ha colaborado con las autoridades locales y con la propia FIFA para analizar estos retos y diseñar estrategias que permitan garantizar una movilidad eficiente durante el evento.
De acuerdo con Vicente Torres, Director para México y Centroamérica de la UITP, las ciudades anfitrionas trabajan intensamente para responder a la gran pregunta que rodea al torneo: ¿Están realmente preparadas para recibir a la enorme cantidad de visitantes que llegarán durante el Mundial?
Si bien estas urbes están acostumbradas a eventos masivos, la diferencia radica en que durante este evento deportivo tendrán ‘los ojos del mundo encima’, lo que eleva el nivel de exigencia en términos de organización, movilidad y seguridad.
Un reto mayúsculo
La UITP, con más de 140 años de experiencia en el impulso del transporte público a nivel global, ha colaborado con la FIFA en la organización de una serie de talleres internacionales destinados a compartir conocimientos y buenas prácticas entre las ciudades sede. Estos encuentros han permitido analizar desafíos comunes, así como discutir estrategias para garantizar que el transporte funcione de manera eficiente durante un evento de escala regional.
El más reciente de estos talleres se realizó en Guadalajara a principios de febrero y reunió a representantes de las tres ciudades mexicanas anfitrionas, así como a autoridades de otras sedes como Los Ángeles, Seattle y Nueva Jersey. Este encuentro marcó un momento clave, ya que se llevó a cabo después del sorteo del Mundial, lo que permitió pasar de la planeación estratégica a la discusión táctica sobre cómo se gestionará la movilidad durante los partidos y las múltiples actividades paralelas.
Será uno de los mundiales más heterogéneos de la historia. Son 15 ciudades completamente distintas y que necesitan un ecosistema complejo de movilidad”, explica Torres a Alianza Flotillera.
El directivo señala que, a nivel global, uno de los objetivos más ambiciosos establecidos por la FIFA es que al menos el 70% de los desplazamientos hacia los estadios se realicen en transporte público. Para lograrlo, la organización ha reservado la mayor parte de los estacionamientos de los recintos para actividades oficiales, lo que limita el acceso en automóvil particular y obliga a priorizar sistemas colectivos de movilidad.
Este desafío es especialmente relevante en ciudades como la capital del país, donde la saturación del transporte público es una preocupación recurrente entre los usuarios. Sin embargo, Torres señala que Ciudad de México cuenta con uno de los sistemas de movilidad más completos entre las sedes mundialistas, con una red que incluye metro, tren ligero, sistemas BRT, teleféricos urbanos y servicios de movilidad compartida, lo que ofrece múltiples opciones para gestionar la demanda durante el torneo.
¿Y después del Mundial?
Más allá del evento deportivo, Vicente Torres resalta que el Mundial representa una oportunidad para acelerar inversiones en infraestructura y mejorar los sistemas de transporte público. En ciudades como Guadalajara, por ejemplo, se han impulsado proyectos de corredores BRT, modernización de flotas y mejoras urbanas en los accesos al estadio.
La gran oportunidad está en hacer estas mejoras para soportar estos momentos agudos, pero, sobre todo, para que se mantengan cuando termine el mundial y que realmente tengamos los beneficios de todo el esfuerzo realizado”.
Torres subraya que el desafío más importante para México va más allá del Mundial para avanzar en la profesionalización del transporte público. Aunque millones de personas utilizan diariamente estos sistemas, una gran parte de los servicios aún opera bajo el esquema tradicional de ‘persona-camión’, por lo que el reto es transformar estas estructuras en empresas formales que permitan mejorar la calidad del servicio y avanzar hacia sistemas integrados de movilidad más eficientes y equitativos.
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