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El autotransporte de carga continúa siendo uno de los pilares de la economía mexicana. De acuerdo con la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), este sector moviliza más del 80% de la carga nacional, lo que lo convierte en el principal eslabón de las cadenas de suministro del país.
Sin embargo, operar una flotilla representa un reto cada vez mayor. La inflación, la volatilidad en los precios de los insumos y los márgenes de ganancia obligan a las empresas transportistas a buscar estrategias que les permitan mejorar su eficiencia operativa y proteger su rentabilidad.
Uno de los principales desafíos es el costo del combustible, que históricamente representa entre el 35% y el 50% de los gastos operativos de una flotilla. Ante este panorama, especialistas recomiendan adoptar una estrategia enfocada en reducir el Costo Total de Propiedad (TCO, por sus siglas en inglés), priorizando el mantenimiento preventivo sobre el correctivo para minimizar paros no programados y evitar reparaciones de mayor costo.
La calidad del combustible marca la diferencia
La prevención comienza con el control de los insumos que utilizan diariamente las unidades. En el caso del combustible, los motores de nueva generación requieren diésel que cumpla con las especificaciones de Ultra Bajo Azufre (UBA), ya que la presencia de impurezas puede afectar componentes como los sistemas de control de emisiones y provocar fallas prematuras.
Además, verificar la cantidad exacta de combustible suministrado resulta esencial para calcular correctamente el costo por kilómetro y detectar posibles pérdidas económicas dentro de la operación.
Lubricantes de alto desempeño ayudan a reducir costos
Otro elemento clave para mejorar la eficiencia de las flotillas es la selección del lubricante adecuado. Los especialistas recomiendan respetar siempre las especificaciones del fabricante del equipo original (OEM) y optar por productos de tecnología avanzada que permitan extender de forma segura los intervalos de cambio de aceite.
Esta práctica reduce las horas de mantenimiento, incrementa la disponibilidad de las unidades y contribuye a disminuir el costo operativo durante toda la vida útil de los tractocamiones.
“En la gestión de flotas modernas, la eficiencia operativa se logra cuando tienes certeza total sobre tus insumos. Integrar programas estructurados de mantenimiento y garantizar la calidad del diésel y la lubricación permite a las empresas de transporte proteger sus márgenes de ganancia y mantener sus unidades en el camino“, detalló Reynaldo Méndez, Fleet Program Manager en ExxonMobil.
Soluciones integrales
Para responder a estas necesidades, ExxonMobil ofrece un portafolio dirigido al transporte pesado que incluye las familias de lubricantes Mobil Delvac Ultra y Mobil Delvac Modern, además del suministro de Diésel Mobil UBA.
La compañía complementa esta oferta con herramientas de análisis predictivo como Mobil Lubricant Analysis y programas enfocados en garantizar la calidad y cantidad del combustible suministrado.
En un entorno logístico cada vez más competitivo, la combinación de mantenimiento preventivo, tecnología y control preciso de los insumos se perfila como una de las estrategias más efectivas para reducir el costo total de propiedad, mantener las unidades en operación y fortalecer la competitividad de las empresas de autotransporte.
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