Del chofer empírico al operador profesional

La profesionalización de los conductores no sólo debe ser técnica, sino con enfoque humano

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De acuerdo con cifras del Instituto Mexicano del Transporte (IMT), durante 2024 se registraron 13 mil 771 siniestros viales dentro de la Red Carretera Federal vigilada por la Guardia Nacional, dejando un saldo de mil 812 fallecimientos y seis mil 800 personas lesionadas.

Estimaciones del IMT indican que el 86% de los accidentes estuvieron vinculados al factor humano, especialmente con el comportamiento del conductor; mientras que las causas asociadas a las condiciones del vehículo o el estado de la infraestructura vial tuvieron un impacto del 6% y 5%, respectivamente.

Este panorama evidencia la importancia que tiene que los usuarios de las carreteras cuenten con la preparación adecuada para circular en la vía, particularmente los operadores de transporte de carga y pasajeros. Por tal motivo, el fortalecimiento de la seguridad vial debe comenzar mucho antes de encender el motor del vehículo.

De lo empírico a la capacitación

Especialistas del sector coinciden en que la capacitación de los operadores por parte de las empresas debe ir más allá de enseñarles a manejar la unidad, ya que tienen que estar preparados para identificar riesgos, tomar decisiones y responder ante situaciones que pueden poner en juego su vida y la de otros usuarios.

Para Alejandra Rivera, líder de Operación Vial a nivel Nacional de CEMEX, esto implica dejar atrás la figura del chofer empírico y avanzar hacia la del operador profesional. Señala que la experiencia sigue siendo importante, pero ya no es suficiente, puesto que un operador necesita conocer el vehículo, entender su comportamiento, identificar los riesgos de su entorno y saber cómo actuar ante ellos.

En el caso de CEMEX, uno de los principales aprendizajes fue entender las condiciones que enfrenta el operador durante su trabajo. A partir de un análisis de accidentes, identificamos cinco maniobras en las que se concentraban los incidentes: reversa, incorporación al tránsito, vueltas a la derecha, vueltas a la izquierda y descarga. Con esa información hemos desarrollado materiales específicos para atender situaciones reales de la operación”, explica Rivera en entrevista para Alianza Flotillera.

La experta destaca que la capacitación también debe considerar lo que ocurre dentro de la persona, pues el estrés, las frustraciones y el cansancio pueden afectar la conducción. Por eso, los programas deben incluir temas como el descanso, la fatiga, la concentración y el manejo de las emociones. El objetivo, apunta, es que el operador pueda reconocer lo que le está pasando en su entorno y evitar que esas condiciones lleguen al volante.

En el aspecto técnico, detalla Rivera, la formación debe ser práctica y estar relacionada con el tipo de unidad que conduce cada operador. Puntos ciegos, distancias de frenado, velocidad, curvas, maniobras y comportamiento del vehículo son algunos de los conocimientos que deben dominar.

Capacitación con sentido humano

Por su parte, José Martín Estrada, Instructor del Centro de Manejo Integral (CEDEMI), explica que conducir un tractocamión moderno no consiste simplemente en subir, acelerar y avanzar, puesto que es necesario trabajar para que los operadores reaccionen de manera asertiva frente a un accidente.

La capacitación no debe enfocarse únicamente en encontrar al responsable. Por esta razón, en los talleres de CEDEMI se busca que los participantes entiendan el papel de las diferentes áreas de una empresa y encuentren soluciones para evitar que un hecho vuelva a ocurrir. La seguridad, desde esta perspectiva, es una responsabilidad compartida”, afirma a Alianza Flotillera.

Estrada subraya que formar operadores profesionales requiere una capacitación continua, herramientas tecnológicas, prácticas reales y empresas dispuestas a escuchar a quienes conocen de primera mano los riesgos de la operación.

En ese sentido, compañías como Grupo Bimbo trabajan cotidianamente con el fin de que sus conductores desarrollen habilidades para reconocer riesgos en el entorno. Diana Torres, Gerente Nacional de Seguridad Vial de dicha empresa, resume esta filosofía en colocar a la persona en el centro de los procesos y por encima de los resultados.

Detrás de todo esto existe una idea que puede cambiar la relación entre las empresas y sus operadores: no son solamente un recurso humano, son personas. Tienen preocupaciones, cansancio, experiencia, capacidades y límites”, indicó durante su participación en el Décimo Congreso Nacional en Seguridad Vial de la ANTP.

Los especialistas insistieron en que la meta final es que cada persona que tome el volante entienda que su trabajo no consiste únicamente en mover una unidad de un punto a otro, sino en tomar decisiones que pueden marcar la diferencia entre llegar a su destino o sufrir un accidente.

Siniestros carreteros durante 2024

  • 13,771 colisiones
  • 1,812 personas fallecieron en el lugar del siniestro.
  • 6,800 personas lesionadas.
  • 4,377 colisiones con víctimas.
  • 2,467.6 millones de pesos en daños materiales.

Fuente: IMT. Anuario Estadístico de Colisiones en Carreteras Federales correspondiente a 2025.

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