Jorge Machuca, Director General de la Unidad de Negocio de Motores de Cummins Hispanoamérica, destacó que la transición energética del transporte no debe centrarse en una sola tecnología, sino en encontrar soluciones adecuadas para cada operación y acelerar la reducción de emisiones de CO₂.

En su presentación en el XXIV Congreso Internacional de la Industria Automotriz en México (CIIAM) el directivo explicó que más que electrificar unidades, el gran reto es descarbonizar las operaciones del transporte de manera rápida, eficiente y sostenibles. “Descarbonizar no necesariamente es electrificar”, afirmó, al destacar la necesidad de evaluar las características de cada operación antes de elegir una tecnología.
De acuerdo con Machuca, las empresas deben considerar variables como el costo total de propiedad, consumo energético, mantenimiento, infraestructura disponible y características de la operación. Esto resulta especialmente relevante en sectores como transporte, minería, construcción y aplicaciones fuera de carretera.
“No es sencillo tomar una decisión de cuál es la tecnología que tenemos que usar”, explicó el directivo, quien recomendó a las empresas acercarse a especialistas para determinar qué alternativa se adapta mejor a sus necesidades de descarbonización.
Entre las opciones disponibles mencionó vehículos eléctricos, motores diésel, sistemas híbridos, gas natural, biometano, hidrógeno y celdas de combustible.
En la exposición explicó que aunque hay combustibles alternativos como el biodiésel y el biogás, estos todavía provienen de una base de carbón.
A pesar de tener un buen abanico de opciones uno de los principales obstáculos es la infraestructura de estos combustibles, por ejemplo, la falta de estaciones de biodisél, ni que decir del hidrógeno, que todavía no se desarrollan en México, incluso el gas, todavía existen pocas estaciones de recarga, a pesar de tener más tiempo de desarrollo en el país.
“La infraestructura es esencial para cualquier cambio que tengamos que hacer”, enfatizó.
Machuca insistió en que las diferentes tecnologías coexistirán durante la transición energética. “No se trata de sustituir una tecnología con otra, sino de encontrar la mejor solución para nuestra operación”, dijo.
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