En México, la transición hacia tecnologías más limpias en el autotransporte avanza, y una de las principales apuestas de la industria es la adopción de motores Euro VI. En entrevista con Alianza Flotillera, Miguel Mejía, Subdirector de Postventa de Isuzu Motors México, destacó que este cambio representa uno de los avances ambientales más importantes para el sector en los últimos años.
El directivo explicó que la marca ha buscado mantenerse a la vanguardia en materia de emisiones desde su llegada al país en 2005, incluso adelantándose a las regulaciones locales.
Recordó que Isuzu introdujo tecnologías más avanzadas desde etapas tempranas, primero con EPA 4 y posteriormente con estándares equivalentes a Euro V, estrategia que ahora continúa con Euro VI.
Mejía subrayó que la nueva generación de motores permite una reducción de entre 80 y 90% de emisiones respecto a tecnologías anteriores. Particularmente en óxidos de nitrógeno y partículas contaminantes.
Aunque reconoció que México todavía se encuentra por debajo de los niveles regulatorios europeos más recientes, consideró que el avance representa un paso fundamental para mejorar la calidad del aire y fortalecer la sostenibilidad del transporte.

Una responsabilidad compartida
Miguel Mejía señaló que el reto no sólo corresponde a fabricantes y transportistas, sino también a toda la cadena relacionada con combustibles, mantenimiento e infraestructura.
Añadió que todavía existe una importante necesidad de generar conciencia sobre la relevancia de renovar unidades más antiguas y avanzar hacia esquemas de chatarrización que permitan acelerar la modernización vehicular en el país.
Creo que todavía falta conciencia para mirar y ver que, si no nos apuramos a cumplir con este tipo de cosas, el impacto ambiental será mayor”, expresó.
En términos operativos, Mejía explicó que la tecnología Euro VI también aporta beneficios para las flotas gracias a motores más eficientes y sistemas que reducen los márgenes de error en la operación diaria.
Indicó que estas tecnologías obligan a mantener procesos más controlados y fomentan mejores prácticas tanto en mantenimiento como en conducción, lo que puede traducirse en un desempeño más estable para las empresas transportistas.
Respecto al costo total de operación, reconoció que la incorporación de nuevos fluidos, como la urea automotriz, representa un gasto adicional para las flotas. Sin embargo, sostuvo que este incremento puede compensarse mediante mejoras en eficiencia de combustible y capacitación a operadores.
En ese sentido, destacó que Isuzu mantiene programas permanentes de formación para conductores en su red de concesionarios, con el objetivo de optimizar hábitos de manejo y reducir consumos.
Si trabajamos de la mano con operadores y flotas, podemos mantener un costo de operación muy parecido al que veníamos manejando anteriormente”, señaló.
Miguel Mejía detalló que toda la gama de la Serie N de Isuzu, así como los modelos Forward, ya operan bajo tecnología Euro VI.
Además, recordó que este año la armadora incorporó nuevas versiones como los modelos 1800 y 2000, reforzando su estrategia de modernización y cumplimiento ambiental en el mercado mexicano.

Capacitación como piedra angular
Uno de los principales desafíos identificados por la marca es la capacitación de clientes y operadores. Especialmente, entre pequeñas y medianas flotas que migran de vehículos a gasolina hacia unidades diésel con tecnologías más sofisticadas.
El directivo consideró que todavía persisten prácticas heredadas de generaciones anteriores, como la manipulación de sistemas de emisiones. Por ello, insistió en que el acompañamiento técnico y el entrenamiento constante serán claves para consolidar la transición.
En materia de postventa, Mejía afirmó que Isuzu ha fortalecido la preparación de toda su red de concesionarios para atender vehículos Euro VI, desde vendedores y asesores de servicio hasta técnicos especializados.
Explicó que la capacitación continua resulta indispensable ante la incorporación de nuevos motores y sistemas más complejos, particularmente en tareas de diagnóstico y mantenimiento preventivo.
No podemos entrenarlos sólo a cambiar componentes, sino a detectar y diagnosticar adecuadamente cualquier problema”, afirmó.
El directivo aseguró que la industria continuará avanzando hacia normas de emisiones cada vez más estrictas y una integración gradual de nuevas tecnologías.
Aunque consideró que el diésel seguirá teniendo un papel importante en el transporte por su capacidad y desempeño, señaló que el futuro estará marcado por soluciones combinadas y una mayor responsabilidad ambiental.
Estamos comprometidos con el país y con el mundo a mejorar las emisiones precisamente y a mejorar el aire que todos respiramos”, subrayó.


