La cadena fría en México: capacidades, retos y tendencias

Columna invitada de Arturo Frías, Presidente Congreso Cadena Fría

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La pluma de: Arturo Frías, Presidente Congreso Cadena Fría

La cadena de frío en México es un componente estratégico para la seguridad alimentaria, la salud pública y las exportaciones agroindustriales. A pesar de su crecimiento, el país enfrenta retos importantes en capacidad de almacenamiento, transporte refrigerado e inventarios eficientes, que condicionan su competitividad global y su resiliencia ante demandas futuras.

El país ha visto un aumento constante en la demanda de infraestructura de cadena fría, impulsada por un mayor consumo de productos perecederos, el auge del comercio electrónico de alimentos y mayores exportaciones agrícolas. Según estimaciones, el tamaño del mercado de almacenamiento en cadena de frío fue de aproximadamente 3.4 mil millones de dólares en 2025, con perspectivas de expansión significativa hacia 2034, impulsado por la demanda de carnes, productos lácteos y farmacéuticos.

Pese a estos avances, persisten brechas importantes. El país actualmente dispone de alrededor de 15 millones de metros cuadrados de superficie de almacenamiento refrigerado, cifra insuficiente frente a una demanda estimada de 50 millones de metros cuadrados, lo que representa un déficit estructural de más de 35 millones de metros cuadrados.

En transporte, la inversión en flotas refrigeradas ha crecido, especialmente para cubrir rutas urbanas y de última milla, asociadas al comercio electrónico de alimentos frescos. Sin embargo, las carencias en infraestructura vial, carreteras congestionadas y rutas poco adaptadas para el transporte refrigerado siguen afectando la eficiencia operativa en varias regiones del país.

Retos persistentes

Entre los principales desafíos destacan:

  •  Déficit de infraestructura: Sólo una parte de las necesidades de almacenamiento refrigerado está cubierta, y las zonas rurales continúan con acceso limitado a instalaciones modernas.
  • Costos energéticos elevados: La refrigeración representa una proporción considerable del gasto operativo, con precios de energía y combustibles que presionan márgenes y tarifas logísticas.
  • Riesgos de seguridad y robos en tránsito: La vulnerabilidad de productos de alto valor, como pescado y productos farmacéuticos, incrementa los costos de seguro y obliga a inversiones en sistemas de seguridad avanzados.
  • Capacitación y talento especializado: La operación de sistemas de cadena fría requiere profesionales con conocimientos técnicos específicos, lo cual sigue siendo un cuello de botella para muchas empresas.

Tendencias Emergentes

De cara al futuro, varios factores definirán el rumbo de la cadena fría en México:

  • Monitoreo en tiempo real y trazabilidad avanzada: El uso de sensores y plataformas IoT permitirá supervisar temperaturas y condiciones de transporte con mayor precisión, reduciendo pérdidas por desviaciones.
  • Electrificación y tecnologías más limpias: La presión por reducir la huella de carbono impulsará el uso de unidades eléctricas y sistemas de recuperación de energía en transporte y almacenaje.
  •  Integración de plataformas digitales: Sistemas basados en inteligencia artificial y análisis predictivo fortalecerán la planificación de inventarios y la gestión de demanda estacional.
  • Expansión de servicios de última milla refrigerada: Para atender la demanda de comercio electrónico, crecerá el uso de vehículos refrigerados más ágiles y soluciones logísticas 3PL/4PL especializadas.

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