Con 25 años de trayectoria en el sector, Altamira Logística de Carga ha sabido ganarse un lugar importante dentro de uno de los nodos logísticos más estratégicos de México y del autotransporte nacional.
De acuerdo con su Director General, Bernabé García González, los inicios de la compañía fueron modestos pero llenos de determinación.
Empezamos con mucho entusiasmo. Comencé manejando mi camión, que es con el que iniciamos esta historia”, recuerda con nostalgia en entrevista con Alianza Flotillera.
Esta primera etapa fue fundamental para definir la filosofía de la empresa, basada en el conocimiento directo de la operación en carretera. Gracias a esta cultura de trabajo, el crecimiento de la compañía se dio de manera gradual, impulsado por oportunidades en grandes proyectos industriales.
Uno de los momentos clave de la compañía fue su participación en los trabajos vinculados a la reconfiguración de la Refinería Madero, donde comenzaron a ampliar su capacidad operativa mediante la renta y, posteriormente, la adquisición de más unidades. Así, paso a paso, la empresa evolucionó de un esquema de ‘persona-camión’ a una estructura empresarial más compleja.
Actualmente, Altamira Logística de Carga cuenta con una flota de alrededor de 50 unidades, lo que le permite atender una amplia gama de servicios. Su operación está centrada en el puerto de Altamira, desde donde articula sus servicios hacia distintos puntos del país, consolidándose como un actor protagonista en la movilidad de mercancías de la región.
Servicios de primer nivel
Altamira Logística se especializa en el traslado de carga contenerizada, pero también atiende segmentos como carga sobredimensionada, tubería, vehículos y mercancía en general. Su diversidad operativa abarca desde unidades ligeras de una tonelada hasta configuraciones capaces de movilizar 70 toneladas, lo que le permite responder a diversos requerimientos de la industria.
Su cobertura es de carácter nacional. “Todo lo que sea República Mexicana, saliendo del puerto de Altamira, estamos para servirles”, afirma García González. El directivo destaca que su fortaleza radica en la conexión entre el recinto portuario y el resto del país.
En sus operaciones, la compañía prioriza la seguridad y el cumplimiento en los tiempos de entrega, aspectos cada vez más demandados por los clientes. Para ello, la empresa trabaja bajo esquemas de programación y cuenta con monitoreo constante de sus unidades que garantiza vigilancia 24/7 y seguimiento puntual de cada servicio.
Filosofía con sentido humano
Para Bernabé García, la profesionalización de los operadores es un elemento esencial en su modelo de negocio. Por tal motivo, la compañía imparte capacitación en manejo defensivo y realiza simulacros de incidencias, preparando a su personal para enfrentar situaciones como robos o accidentes. Este enfoque responde, en parte, a la experiencia directa de su director, quien conoce de primera mano los desafíos en carretera.
Dicho vínculo con los operadores también se refleja en la cultura organizacional de la empresa. El directivo subraya el valor del capital humano, puesto que “sin ellos no habría movimiento en el país”, reconociendo el papel fundamental que desempeñan en la cadena logística.
En cuanto a su filosofía institucional, Altamira Logística de Carga define su misión como la provisión de servicios de transporte y logística con tecnología y coordinación eficiente, enfocados en satisfacer las necesidades del cliente. Su visión, explica Bernabé García, apunta a consolidarse como una empresa líder en el transporte terrestre de carga, destacando por su calidad y competitividad.
Sus valores, calidad, trabajo en equipo e integridad guían el actuar diario de la organización, al tiempo que buscan estrechar la relación con clientes, colaboradores y comunidad.
Hoy, la compañía se encuentra en una etapa de transición generacional. Por ello, García González ha comenzado a involucrar a la siguiente generación en áreas clave del negocio, con la intención de darle continuidad a la operación. Más que un crecimiento acelerado, la prioridad está en consolidar lo construido y asegurar su permanencia en el tiempo, manteniendo el espíritu con el que inició: “trabajo, servicio y compromiso” con el autotransporte mexicano.
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