La seguridad vial en el transporte también comienza con una correcta gestión de los neumáticos, desde elegir el momento adecuado para retirarlos hasta el seguimiento de su presión, desgaste y mantenimiento.
Así lo destacó Andrés Mayor, Business Development Manager B2B de Michelin, durante la conferencia ‘Tecnología aplicada en neumáticos para la seguridad vial y eficiencia del transporte’, impartida en el marco del Décimo Congreso Nacional en Seguridad Vial de la Asociación Nacional de Transporte Privado (ANTP).
Mayor señaló que el número de milímetros de profundidad con el que una empresa decide retirar un neumático es uno de los factores más importantes para la seguridad y que no existe una cifra universal aplicable a todas las operaciones.
Explicó que mientras algunas empresas retiran sus neumáticos a tres, cuatro o seis milímetros. Mientras que otras esperan hasta alcanzar el límite legal. Además, sostuvo que cualquiera de estas decisiones puede ser válida dependiendo de las características de la operación.
El problema no es cuál eligieron, sino qué se está gestionando alrededor de ello”, afirmó.
El especialista explicó que la profundidad de la banda de rodamiento adquiere especial relevancia en condiciones de lluvia. Lo anterior, debido a que los surcos permiten evacuar el agua y mantener el contacto entre el neumático y el asfalto. Cuando éstos pierden profundidad, advirtió, el agua tiene menos espacio para salir y aumenta el riesgo de acuaplaneo.
En términos normativos, señaló que la NOM-068 establece una profundidad mínima legal de 1.6 milímetros. Mientras que para determinadas operaciones de materiales peligrosos contempla mayores requerimientos. Asimismo, recordó que la medición debe realizarse en las ranuras principales y no directamente sobre el testigo de desgaste.

El Mantenimiento preventivo es clave
Otro elemento que consideró fundamental es la presión de inflado. De acuerdo con Andrés Mayor, la regulación establece una diferencia máxima de 10% entre los neumáticos montados en configuración dual. Por ello, no sólo importa mantener una presión adecuada, sino evitar variaciones significativas entre neumáticos.
La recomendación, apuntó, debe establecerse de acuerdo con la posición y el eje, tomando en cuenta las características de cada operación y con el respaldo del fabricante y el distribuidor.
El mantenimiento preventivo también representa una oportunidad para anticipar riesgos. Mayor indicó que, a partir de los análisis de neumáticos desechados realizados por Michelin y su red de distribución, uno de cada cinco hallazgos representa un riesgo para la seguridad y 30% de esos daños son evitables.
En este sentido, destacó la importancia de complementar el análisis de desecho con inspecciones en ruta, de manera que las empresas puedan identificar anticipadamente condiciones que podrían derivar en una falla y reducir la recurrencia de estos daños.

Renovación bien implementada
El directivo abordó el uso de neumáticos renovados y señaló que éstos pueden utilizarse en ejes de carga y tracción, pero no en dirección, además de que deben contar con la identificación correspondiente.
Subrayó que la posibilidad de obtener más renovados depende directamente del cuidado que reciba el casco, por lo que factores como la presión correcta, alineación, rotación y mantenimiento resultan determinantes.
La tecnología está en el casco. Si lo cuidas, puedes lograr bastantes renovados”, sostuvo.


