Ruta antes que el vehículo: Desafíos de electrificar la última milla

El comercio digital y la configuración de las ciudades mexicanas son uno de los retos a considerar al electrificar las flotas

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De acuerdo con el Estudio de Venta Online 2026 de la Asociación Mexicana de Venta Online (AMVO), México cuenta con 77.2 millones de compradores digitales, logrando que el mercado digital genere el 17.7% de las ventas minoristas en el país.

En este escenario aparecen las empresas encargadas de entregar los productos, cuya actividad implica coordinar rutas, vehículos, capacidad de carga, tiempos y costos, pero también pensar cómo esta actividad convive con el tránsito, el ruido y las emisiones asociadas al transporte.

“El comercio electrónico parece digital hasta que llega el momento de entregar. Cada compra termina convirtiéndose en una operación física que necesita un vehículo, una ruta y energía para llegar a su destino. A medida que crecen las entregas, el desafío es aumentar la capacidad logística sin que el impacto de la operación crezca en la misma proporción”, señala Anel Hernández, directora de Marca de BYD Trucks México.

 

Priorizar la ruta

Debido a que la distribución urbana tiene características particulares, como recorridos dentro de zonas determinadas, múltiples paradas y unidades que regresan al centro de distribución, antes de incorporar vehículos eléctricos, la última milla debe centrarse en conocer las rutas.

Saber cuántos kilómetros recorren, cuánto tiempo permanecen en circulación y en qué momento regresan a una base permite evaluar con mayor precisión dónde podría integrarse un vehículo eléctrico sin alterar la continuidad de la operación.

Es por ello que evaluar la electrificación debe considerar antes las operaciones, adecuando el vehículo a la ruta y no al revés. En recorridos donde las unidades regresan diariamente al centro de distribución, se puede aprovechar ese tiempo para cargar la batería, no así con unidades que deben permanecer en operaciones continuas.

No todas las rutas ni todas las flotas tienen que electrificarse al mismo tiempo. Cuando una empresa conoce cuánto recorren sus unidades, dónde terminan su jornada, cuánto tiempo permanecen detenidas y cuál es el costo de operar cada kilómetro, puede identificar dónde tiene sentido comenzar. La transición debe responder al negocio y crecer junto con la operación”, agrega Hernández.

 

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