Zurdos Transportes Refrigerados, un legado con vocación por el transporte

La historia de esta empresa combina esfuerzo constante, tradición familiar y visión empresarial

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En la industria del autotransporte de carga, pocas empresas pueden presumir de una trayectoria construida desde el esfuerzo de un hombre-camión hasta consolidar una flota de decenas de unidades. Ese es el caso de Zurdos Transportes Refrigerados, compañía regiomontana que ha logrado abrirse paso en el sector gracias a la especialización, la cercanía con sus clientes y una visión de largo plazo respaldada por la experiencia de varias generaciones.

La historia de la empresa comenzó en 1989, cuando Martín Baldemar Tamez Cavazos inició su camino en el transporte con un tractocamión modelo 1981. En aquellos años operaba de manera independiente, recorriendo carreteras y construyendo una cartera de clientes que, con el tiempo, permitiría sentar las bases de un proyecto empresarial más ambicioso.

El peculiar nombre de la compañía tiene un origen personal y familiar. En entrevista con Alianza Flotillera, Tamez explica que surgió debido a que él es zurdo y, posteriormente, descubrió que su hijo también compartía esa característica. De esa manera, lo que comenzó como una referencia familiar terminó convirtiéndose en la identidad de una empresa que hoy es ampliamente reconocida dentro del sector transportista.

Con cimientos sólidos

Tras más de una década de crecimiento paulatino, en 2002 decidió formalizar la operación y constituir una sociedad mercantil. Fue entonces cuando nació oficialmente Zurdos Transportes Refrigerados, una empresa que desde sus inicios apostó por el transporte especializado, moviendo carga refrigerada y perecedera.

Después de operar un solo camión, Tamez Cavazos logró renovar sus unidades y ampliar gradualmente el número de vehículos. Para finales de la década de los 90, ya administraba varios tractocamiones y había dejado atrás la operación directa al volante para concentrarse en la gestión y expansión del negocio.

Actualmente, la empresa cuenta con una flota cercana a las 70 unidades y mantiene una fuerte especialización en el transporte refrigerado, segmento que constituye el núcleo de sus operaciones. Sin embargo, también ofrece servicios con cajas secas y plataformas, lo que le permite atender diferentes necesidades logísticas de sus clientes.

Lo que más manejamos es carga refrigerada, pero actualmente también movemos carga general, consolidada, láminas de acero, estructuras y maquinaria pesada”, indica.

Su cobertura se concentra principalmente en el corredor que conecta el norte del país con el sureste mexicano. Desde sus primeros años de operación, Zurdos Transportes Refrigerados ha desarrollado una sólida presencia en estados como Chiapas, una región estratégica para el movimiento de mercancías y productos perecederos.

Tenemos nuestra matriz ubicada en Santa Rosa, Apodaca, y contamos con patios operativos en Tapachula y Ciudad Hidalgo, Chiapas. Esto nos permite fortalecer nuestra capacidad de respuesta en la frontera sur”, señala.

Un legado en crecimiento

Para el empresario, el transporte forma parte de una tradición familiar que se ha transmitido de generación en generación. Su padre también fue camionero durante la década de los cincuenta, por lo que el vínculo con esta actividad ha estado presente durante gran parte de la historia familiar. Hoy esa continuidad se refleja en la participación activa de sus tres hijos dentro de la compañía.

Baldemar Tamez considera que mantenerse competitivo en el contexto actual exige una combinación de factores. Entre ellos destaca la incorporación constante de tecnología, la renovación permanente del equipo y la capacidad de adaptación a las nuevas exigencias del mercado.

En una actividad donde la eficiencia operativa resulta determinante, la modernización se ha convertido en un requisito indispensable para seguir creciendo”, destaca.

No obstante, más allá de la tecnología y los activos, Tamez identifica al capital humano como el principal diferenciador. A su juicio, el éxito de una empresa transportista depende en gran medida de la calidad de sus operadores, quienes representan el vínculo directo con los clientes y la pieza fundamental para garantizar un servicio confiable y seguro.

Bajo esa filosofía, la organización ha construido una cultura enfocada en la calidad del servicio, la atención al cliente y el desarrollo de equipos de trabajo comprometidos. Aunque reconoce la importancia de áreas como el mantenimiento, la administración y el servicio al cliente, insiste en que los operadores constituyen la herramienta más valiosa para alcanzar altos estándares de desempeño.

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