Desaceleración y estanflación impactan en la compra de unidades

El escaso crecimiento económico y la elevada inflación afectan en la compra de unidades

Desaceleración y estanflación

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Además de la crisis de salud provocada por la pandemia, la falta de materia prima debido al conflicto armado entre Rusia y Ucrania y la ruptura en las cadenas de suministro, los transportistas enfrentan nuevos desafíos: la falta de unidades nuevas, el alto costo de las refacciones y cuando llega un vehículo, éste tiene un elevado costo, situación que afecta directamente en la operación de los pequeños y medianos empresarios.

¿Estanflación?

En los últimos meses, esta se volvió la palabra favorita de los economistas y analistas ¿cuál es su significado y cómo afecta a la economía?


De acuerdo con un documento publicado por el Banco Mundial, el escaso crecimiento y elevada inflación aumenta el riesgo de una estanflación, es decir una situación donde no hay crecimiento económico y sí un alto aumento en los precios, provocando una situación perjudicial para las economías de mediano y bajo ingreso. 

 

Los mercados emergentes y las economías en desarrollo (donde se ubica México) revelaron una caída en el crecimiento del 6.6 % en 2021 y prevé un descenso del 3.4 % en 2022. 

 

Para enfrentar este aumento en los alimentos y combustibles, los bancos centrales de los países de América Latina y el Caribe subieron significativamente las tasas de interés, situación que afecta los créditos para comprar bienes de consumo duradero como los tractocamiones. 

 

Así, hoy en día la desaceleración regional refleja el endurecimiento de la situación financiera, el debilitamiento del crecimiento de la demanda externa, la rápida inflación y la gran incertidumbre en materia de políticas en algunos países. Se espera que el PIB per cápita de toda la región aumente sólo un 0.6 % entre 2019 y 2023.

 

“Concretamente para México, la economía apenas crecerá un 1.9 % en 2023, a medida que las políticas monetarias sean más restrictivas, la alta inflación, la incertidumbre política y la desaceleración del crecimiento de Estados Unidos repercutirá directamente en la economía mexicana”, señaló el Banco Mundial. 

 

¿Y los camiones ‘apá’?

Pero, ¿Cómo afecta toda esta situación al autotransporte de carga? El pasado mes de junio, la Junta de Gobierno del Banco de México incrementó 75 puntos base el objetivo para la Tasa de Interés Interbancaria a un día a un nivel de 7.75%, con efectos a partir del 24 de junio de 2022, esto significa que comprar a crédito será cada vez más complicado. 

 

A esto se suma un alza en el costo de los vehículos nuevos y en las refacciones. “Si siguen con esa dinámica nadie va a comprar”, señaló Francisco Borrego, director de Autotransporte Grupo JB, empresa con 132 unidades para el transporte de carga, que ha resentido este aumento, por lo que ha tomado medidas extremas. 

 

Hemos tratado de ser más competitivos ahorrando en combustible y buscando mejores clientes que paguen los fletes, en caso de no conseguirlo, hemos preferido parar los camiones para conservar las unidades”, comentó pues también las refacciones han aumentado de precio. 

 

“El negocio ya se convirtió en un tema financiero, si no estamos pendientes de los números podemos llegar a un punto de quiebre”, reflexionó Alejandro Salas, director general de Transcooler Logistics. 

 

Y no es para menos su preocupación, pues desde su percepción los vehículos nuevos se han incrementado un 40%, además del aumento en los combustibles, seguros, llantas, etc. 

 

Adicionalmente, algunos clientes no entienden esta problemática, por lo que están desarrollando estrategias en todos los ámbitos, contables, fiscales y administrando de manera diferente. 

 

“Se hacen estrategias en compra de materiales, refacciones, para la adquisición de camiones tenemos una programación diferente, además la tasa inflacionaria nos está afectando mucho”, aclaró. 

 

Por el mismo tenor se manifestó Wendy Cano, administradora de Autotransporte Cano-León, quien considera que las unidades se han incrementado entre 25 y 30%. 

 

“Tratamos de ajustarnos, compramos una unidad en febrero y la entrega fue a seis meses y nos tuvimos que ajustar”, recordó. 

 

Para Cano-León, el mantenimiento es clave para enfrentar esta situación, no obstante, aquí también han visto una problemática “todo ha incrementado, las refacciones, las llantas, batallamos con los tiempos de entrega de los talleres”. 

 

Es por eso que parte de su estrategia es hacer mantenimiento preventivo en su propio taller y en caso de situaciones más graves envían las unidades a la agencia, aunque eso signifique que los vehículos estén detenidos por 20 días o un mes. 

 

La economía mexicana comienza un periodo de estanflación, que puede o no derivar en crisis, explicó el analista Fernando Careaga de Pifa Consulting, es por eso que las empresas deben vigilar con lupa sus operaciones para no caer en dificultades que compliquen su trabajo. 

 

Se avizoran tiempos difíciles, pero el autotransporte mexicano ha salido adelante en diversas crisis, gracias a su resiliencia y trabajo en equipo. 

 

 

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