El tren regresa para rediseñar nuestras ciudades

Columna invitada de Vicente Torres, Director para México y Centroamérica de la UITP

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Columna invitada de Vicente Torres, Director para México y Centroamérica de la UITP

Durante años, la conversación sobre movilidad en México giró alrededor de calles, autos y soluciones fragmentadas. Hoy, algo distinto está ocurriendo. El tren está regresando al centro de la discusión y, con él, la posibilidad de replantear cómo se enlazan nuestras ciudades.

La conexión del Tren Suburbano hacia el AIFA, el avance del Tren Interurbano México-Toluca y los planes de expansión hacia otras regiones no son proyectos aislados. Son piezas de una nueva red que empieza a tomar forma y que tiene el potencial de transformar la accesibilidad metropolitana. Hablamos de viajes más predecibles, de distancias que se acortan en la práctica y de una nueva relación entre vivienda, empleo y oportunidades.

La diferencia está en cómo se construye esa red. Cuando cada proyecto avanza por su cuenta, el resultado suele ser un sistema difícil de usar, con transbordos poco claros y beneficios limitados. Cuando existe una visión integrada, la experiencia cambia por completo: los viajes se simplifican, el tiempo se aprovecha mejor y la ciudad se vuelve más cercana. Esa integración también se traduce en información clara, medios de pago compatibles y conexiones físicas bien resueltas.

En este momento, México cuenta con una herramienta clave para lograrlo. La Agencia de Trenes y Transporte Público Integrado abre la puerta para pensar el sistema como un todo, donde el tren funcione como eje y se conecte de manera natural con otros modos de transporte. Su papel puede ser decisivo para alinear esfuerzos, establecer estándares y asegurar que las distintas piezas funcionen bajo una misma lógica.

El impacto de esta visión se siente con más fuerza en el entorno de las estaciones. En distintas ciudades del mundo, estos espacios se han convertido en verdaderos centros de vida urbana: lugares donde convergen el transporte, la actividad económica y el espacio público. Son puntos que ordenan la ciudad, atraen inversión y generan nuevas dinámicas sociales.

Cuando el transporte público se vuelve prioridad, la ciudad también se transforma. Aparecen calles más caminables, espacios donde la gente convive y entornos que invitan a quedarse. La movilidad deja de ser sólo traslado y se convierte en parte de la calidad de vida. También se reduce la presión sobre las vialidades, mejoran los tiempos de viaje y el entorno urbano gana en habitabilidad.

México tiene hoy una oportunidad poco común. La infraestructura está avanzando y las instituciones parecen estarse alineando. El siguiente paso es consolidar una red integrada que funcione de manera simple para las personas y que conecte de manera efectiva los distintos modos de transporte.

Con el tren de vuelta, tenemos la oportunidad de convertirlo en el corazón de ciudades mejor conectadas, más humanas y con mayor futuro. Lo que se haga en esta etapa marcará la forma en que millones de personas vivirán y se moverán en las próximas décadas.

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