Gestión responsable de baterías, el gran reto de la electromovilidad

Extender la vida útil de estos componentes es esencial para edificar un transporte sostenible

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Se estima que durante 2025 se vendieron más de 20 millones de vehículos eléctricos en el mundo. De ellos, cerca del 10% correspondió a unidades de carga ligera y mediana. Estas cifras ponen en evidencia el avance de las tecnologías eléctricas, pero también plantean la urgencia de resolver qué ocurrirá con millones de baterías cuando concluyan su vida útil.

De acuerdo con diversos especialistas, la reparación, reutilización, reciclaje y desecho responsable de estos componentes será uno de los mayores desafíos ambientales, industriales y logísticos de la próxima década.

Para Manuel Fernández, Ingeniero de Producto de Volkswagen Truck & Bus México, es esencial construir un ecosistema integral alrededor de las baterías de vehículos eléctricos comerciales, no sólo enfocado en su desempeño, sino en todo su ciclo de vida, desde su operación hasta su reciclaje.

En ese tenor, el especialista señala que el rendimiento de las baterías depende en gran medida de la manera en que son utilizadas. En la actualidad, la vida útil promedio de estos componentes ronda los tres mil ciclos de carga, aunque la industria trabaja en nuevas tecnologías capaces de triplicar esa cifra en el futuro.

Fernández aclara que las baterías no se convierten automáticamente en residuos peligrosos cuando dejan de operar en un vehículo y explica que aún pueden conservar entre un 80 y 30% de su capacidad original, lo que permite reutilizarlas en sistemas de almacenamiento estacionario de energía, como instalaciones solares o redes de respaldo eléctrico.

Cuando las baterías ya no pueden ser reutilizadas, explica, entran a procesos de reciclaje especializados. Fernández apunta que una de las tecnologías más avanzadas es la hidrometalurgia, técnica que permite recuperar materiales estratégicos como litio, níquel y cobalto mediante procesos químicos de separación y purificación. Estos minerales pueden reincorporarse posteriormente a la fabricación de nuevas baterías, reduciendo así la dependencia de materias primas vírgenes.

Hay ciertos procesos que hoy en día estamos utilizando para reciclar esas baterías. Hay unos que son más efectivos que otros. Hay unos que son más costosos que otros. Pero claro que se puede reciclar”, afirmó.

Tecnología como aliada

De acuerdo con organizaciones especializadas como Recyclia, el reciclaje de baterías podría convertirse en un elemento estratégico para la transición energética. En España, por ejemplo, estimaciones del sector prevén que hacia 2030 el reciclaje aportará hasta el 84% del litio necesario para fabricar nuevas baterías. Además, esta industria ya genera miles de empleos y una importante derrama económica vinculada al tratamiento de residuos tecnológicos y materiales críticos.

No obstante, el reciclaje enfrenta importantes desafíos técnicos y ambientales, pues estos procesos requieren inversiones elevadas, personal altamente capacitado y un manejo extremadamente cuidadoso de residuos y sustancias químicas. Entre los principales retos figura el tratamiento del agua utilizada en procesos químicos, así como la necesidad de minimizar la huella ambiental del reciclaje.

Por su parte, instituciones como el Centro de Experimentación y Seguridad Vial (CESVI) de México advierten que la electromovilidad no podrá consolidarse sin una infraestructura sólida de postventa y reciclaje.

Jorge González, Director de Operaciones de CESVI, señala que actualmente México enfrenta limitaciones importantes en materia de reciclaje especializado, pues aún no existen centros nacionales dedicados al tratamiento integral de baterías de vehículos eléctricos. Asimismo, explica que muchas de ellas deben enviarse a Estados Unidos para su procesamiento, lo que incrementa considerablemente los costos logísticos y de transporte.

El directivo añade que el crecimiento del mercado hace cada vez más urgente establecer regulaciones específicas, protocolos de seguridad y esquemas de trazabilidad que permitan garantizar un manejo responsable de estos componentes.

Datos compartidos por CESVI México revelan que durante el primer trimestre de 2026 las ventas de vehículos híbridos y eléctricos en el país crecieron cerca de 20%, mientras que la infraestructura de carga aumentó 29.1%, reflejando la acelerada expansión de la electromovilidad en México.

Los especialistas coinciden en que el verdadero reto ya no consiste únicamente en fabricar vehículos eléctricos, sino en construir toda una cadena sostenible alrededor de sus baterías.

Desde su perspectiva, repararlas cuando sea posible, reutilizarlas en aplicaciones energéticas, reciclar sus materiales estratégicos y garantizar un desecho responsable será fundamental para que la movilidad eléctrica cumpla realmente su promesa ambiental y económica en los próximos años.

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