“Un transporte público centrado en las personas”

Nicolás Rosales sostiene que la movilidad en América Latina requiere una transformación profunda

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El transporte público en América Latina enfrenta uno de los momentos más complejos de su historia en el que se enfrenta a importantes rezagos en materia de infraestructura, problemas de financiamiento, saturación de unidades, deficiencias en materia de seguridad vial y la urgente necesidad de avanzar hacia modelos de movilidad más sostenibles, eficientes e incluyentes.

Ante este panorama, el sector requiere liderazgos capaces de impulsar soluciones integrales, promover el intercambio de experiencias exitosas y fortalecer la colaboración entre autoridades, transportistas, academia y organismos internacionales. Por ello, el reciente nombramiento de Nicolás Rosales Pallares como Vicepresidente Senior para América Latina de la Unión Internacional de Transporte Público (UITP) adquiere un carácter sustancial, ya que desde esta posición buscará contribuir a la construcción de una nueva visión para la movilidad en la región.

En entrevista con Alianza Flotillera, Rosales Pallares explica que esta nueva responsabilidad es una oportunidad para impulsar cambios de fondo en la movilidad latinoamericana con sistemas de transporte más eficientes, limpios, modernos y centrados en las personas.

El también Presidente de la Asociación Mexicana de Transporte y Movilidad (AMTM) destaca que se trata de la primera ocasión en que un mexicano ocupa este cargo dentro del Policy Board de la UITP, organismo internacional que agrupa a transportistas, autoridades y especialistas en movilidad urbana.

América Latina enfrenta retos importantes en materia operativa y financiera en sus sistemas de transporte, situación que obliga a replantear el rumbo del sector”, indica.

Nicolás Rosales advierte que la región presenta fuertes contrastes entre ciudades que han avanzado en electromovilidad y sistemas BRT, y otras que aún operan bajo esquemas precarios y rezagados. Señala casos como Santiago de Chile, referente en transporte eléctrico, y Bogotá con TransMilenio, mientras que otros países continúan enfrentando dificultades estructurales para modernizar sus redes de movilidad.

Un contexto desafiante
En México, Rosales considera que eventos como el Mundial de Fútbol evidencian los desafíos pendientes en materia de transporte público e infraestructura urbana. Indica que ciudades como la capital del país, Guadalajara y Monterrey deberán demostrar capacidad para movilizar a miles de visitantes mediante sistemas de transporte eficientes y alternativas que reduzcan la congestión vehicular alrededor de los estadios.

Desde su perspectiva, garantizar la accesibilidad, conectividad y seguridad será indispensable para transmitir confianza a millones de personas que actualmente optan por otros medios de transporte.

La pandemia de COVID-19 aceleró una crisis que el transporte público ya arrastraba desde años atrás. La caída de pasajeros provocó desequilibrios financieros en los sistemas de movilidad, mientras aumentó el uso del automóvil particular, motocicletas y vehículos por aplicación”, resalta.

Frente a este escenario, sostiene que la modernización del transporte debe construirse a partir de una alianza entre autoridades y transportistas. Por ello, considera indispensable avanzar hacia la consolidación de empresas de transporte más profesionalizadas, con acceso a financiamiento, capacitación y mejores condiciones jurídicas para invertir en nuevas tecnologías y flotas modernas.

“Uno de los temas principales es la electromovilidad. Sin embargo, se necesita infraestructura energética, centros de carga, almacenamiento, patios de resguardo y certeza financiera para que los proyectos sean viables. Además, cada ciudad debe diseñar soluciones de movilidad acordes con sus propias condiciones geográficas, económicas y de demanda”, apunta.

Movilidad con enfoque social

Nicolás Rosales también subraya la necesidad de construir un transporte público incluyente y con enfoque social. Inspirado en la visión del urbanista brasileño Jaime Lerner, asegura que la movilidad debe entenderse como un elemento que impacta directamente en la calidad de vida, el tiempo y la convivencia de las personas.

En ese sentido, cree fundamental incorporar una perspectiva de género en la planeación y operación del transporte. Afirma que una visión más humana e incluyente permitirá mejorar la seguridad, accesibilidad y calidad del servicio.

“El futuro de las ciudades dependerá de la capacidad para desarrollar sistemas de transporte integrados, sostenibles y centrados en las personas. El transporte público no sólo mueve pasajeros, sino que también brinda acceso a derechos fundamentales como el empleo, la educación, la salud y la vivienda”.

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