Sonia Vázquez / Erick Morales
En México, uno de cada tres hogares tiene a una mujer como jefa de familia. Muchas de ellas son madres que sostienen la economía y el cuidado de los hijos.
De acuerdo con la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (CANACAR), en 2025, la expedición de licencias federales para mujeres en México alcanzó las seis mil 902, lo que representó un crecimiento de 2.4% respecto al año anterior.
Pero, ¿qué significa ser madre y operadora al mismo tiempo? Para la gran mayoría de las mujeres, esto conlleva aprender a vivir con la ausencia. Dejar a los hijos en casa, al cuidado de otros. Perderse festivales escolares, graduaciones, cumpleaños. No estar cuando la enfermedad aparece o cuando simplemente hace falta un abrazo.
Para ellas, mantenerse presentes no siempre implica estar físicamente, sino trabajar con ímpetu, resistir y avanzar pese a la adversidad para ofrecer una mejor calidad de vida, abrir caminos, sostener un hogar y demostrar que no hay límites.
Daniela Castro
Nava Express
Tijuana, Baja California

Desde muy joven, Daniela supo que quería manejar un tractocamión; su pasión por el transporte había sembrado un deseo irrefutable. La vida, sin embargo, le marcó otros tiempos. Fue después de su separación cuando decidió retomar ese sueño, esperando el momento en que sus hijos tuvieran la edad suficiente para comprenderlo.
Se preparó con determinación, buscó oportunidades y, tras insistir, encontró un lugar. Hoy, a casi dos años de haber iniciado, reconoce que lo más difícil no ha sido aprender a manejar, sino aprender de la distancia. “Hay hora de entrada, pero no de salida”, dice.
La ausencia le pesa, pues para ella y para sus hijos ha sido una importante lección compartida. “Cuando lo entendieron, me dijeron: ‘Mamá, dele con todo, la vamos a apoyar’”.
Ese respaldo se convirtió en motor y en orgullo para su familia con la certeza de que, aunque no siempre esté presente, es el pilar que sostiene su casa con ejemplo de trabajo, amor y responsabilidad.
Sharis Orozco Elías
Fox Transports
Kansas, Estados Unidos

A los 16 años, Sharis descubrió que quería manejar un tráiler. No fue sencillo, pues en su natal Michoacán y en su entorno familiar, ese era un camino exclusivo para hombres, por lo que tuvo que salir de casa, buscar oportunidades y aprender desde cero.
Después de trabajar como estilista en Tijuana, encontró quien le enseñara lo básico de conducción. Más tarde, la Asociación de Mujeres Operadoras (AMO) le abrió nuevas puertas en la formación de conductoras, trabajo y la posibilidad de cruzar fronteras. Actualmente, vive en Estados Unidos, ejerciendo una profesión que eligió contra todo mal pronóstico.
Pero la maternidad llegó a transformar su nuevo ritmo de vida y, cuando nació su hija, la culpa apareció en su camino.
“Me sentía mal, pensaba: ‘¿Para qué tuve una hija si la iba a dejar?’”, recuerda. Con los meses, el equilibrio llegó gracias al apoyo de su esposo, quien también es operador y juntos han sorteado los tiempos de cuidado, la guardería y los horarios de descanso para proteger a su pequeña. “Ha sido muy complicado porque apenas va a cumplir un año, pero no me veo haciendo otra cosa”, comenta.
Sharis afirma que esta nueva etapa ha implicado menos horas de sueño y más horas de trabajo. No obstante, ha encontrado una forma de estar presente, llegar a casa, jugar, abrazar a su hija y hacer valer el tiempo, lo cual también afirma, no sería posible sin el apoyo de la empresa en donde ha encontrado empatía y cuidado. “No soy mamá 24/7, pero soy una mamá feliz, y eso también es muy poderoso”.
Urania Tatiana Serrano Esparza
Miller Freight & Logistics
Tijuana, Baja California

Tras perder a sus padres y a su abuela, Tatiana encontró en la adversidad una razón para avanzar; aprendió a conducir fuera de casa, combinó trabajos, estudió y se preparó para manejar un tractocamión. Todo mientras criaba a sus hijos.
Esto a pesar de que siempre le dijeron que no, que ser operadora no era un trabajo para las mujeres, sin embargo, insistió y cambió el ritmo de lo que hasta entonces había sido su destino.
Afirma que el mayor reto no fue el volante, sino el miedo, el miedo de dejar a su hija, de que le pasara algo en su ausencia. Explica que cuando inició como operadora, sus hijos tenían 26, 23 años, y una niña de 6 años; aún así, decidió seguir adelante, porque en ese momento no podía dar marcha atrás. La violencia familiar la llevó a tomar la decisión de salir de ese entorno con su hija, encontrando en Logi Mayab la oportunidad de laborar y dar una mejor condición de vida a su familia, motivada por la necesidad de superarse.
Y aunque en los primeros años enfrentó también el juicio de sus propios hijos, quienes no comprendían su ausencia. Hoy, esa percepción ha cambiado. Comparte que ahora la ven como una mujer que siempre ha luchado por salir adelante, lo que representa un gran orgullo para ellos.
Laura del Carmen Rueda
Muebles y Mudanzas Amado
Ciudad de México

Laura creció entre camiones, con ambos padres dedicados a esta profesión. A los 15 años ya sabía conducir y a los 18 decidió que ese sería su camino.
Posteriormente, llegó la maternidad y con ella, una de las decisiones más difíciles: separarse físicamente de sus hijos para poder sostenerlos. Desde entonces, su maternidad ha sido a distancia por videollamadas, mensajes y ausencias que aún duelen.
Recuerda con claridad los momentos que no pudo vivir, como festivales, celebraciones, un Día de las Madres en el que su hijo tenía que entregarle una medalla, y ella no estaba. En esta profesión, admite, nada compensa la ausencia. No obstante, con amor encontró otras formas de demostrarle a sus hijos que seguía presente; fue así como ellos crecieron entendiendo que su mamá manejaba un camión, que viajaba, que trabajaba para sacarlos adelante y que no siempre podía estar.
A la distancia, Laura les enseñó valores como la responsabilidad, la disciplina, el amor y, aunque también ha enfrentado críticas y severos señalamientos por ‘abandonar’ a sus hijos, su objetivo es que sus hijos sepan que todo lo ha hecho por amor a ellos.
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