Desde muy joven, Sharis Orozco Elías tuvo claro que su lugar estaba al volante de un tractocamión.
Originaria de Morelia, Michoacán, creció en un ambiente donde el transporte formaba parte de la vida familiar, pero también donde persistían las barreras para que una mujer se integrara a este oficio.
A los 16 años ya soñaba con manejar un tracto, pero la negativa de su padre marcó el inicio de un camino que tendría que construir por cuenta propia.
Desde que tenía 16 años siempre había querido manejar un tráiler, pero mi papá no me quiso enseñar”, cuenta en entrevista con Alianza Flotillera.
Decidida a perseguir su meta, Sharis dejó su lugar de origen y se trasladó a Tijuana, donde comenzó una nueva etapa. Durante tres años trabajó como estilista, oficio que le permitió sostenerse mientras buscaba oportunidades para acercarse al autotransporte.
Fue ahí donde encontró a personas clave que le brindaron sus primeras nociones de conducción y, más adelante, el acompañamiento de la Asociación de Mujeres Operadoras (AMO) le abrió las puertas a su primer empleo formal en el sector.

La maternidad como un amoroso desafío
Su trayectoria continuó con la obtención de la visa para trabajar en Estados Unidos, donde hoy forma parte de Fox Transports en la ciudad de Kansas.
En esta nueva realidad, la experiencia de ser mujer operadora ya no era una excepción, sino una realidad más común.
Sin embargo, el verdadero parteaguas en su vida llegó en 2024, cuando se enteró de que estaba embarazada. La noticia trajo consigo no sólo alegría, sino también incertidumbre sobre su futuro laboral.
No obstante, lejos de detenerse, Sharis decidió continuar trabajando durante gran parte de su embarazo. A pesar de los riesgos físicos que implicaba su labor, se mantuvo activa hasta los seis meses, momento en el que optó por hacer una pausa ante las condiciones del invierno y los peligros asociados a su trabajo.
Pensé que me iban a correr cuando estaba embarazada, pero aun así trabajé hasta los seis meses”, recuerda.
Tras el nacimiento de su hija, Chantal, regresó a la carretera apenas tres meses después, coincidiendo con la temporada alta en su empresa.
La maternidad transformó por completo su dinámica de vida. Lo que antes eran jornadas sin descanso, ahora se convirtió en una rutina más equilibrada, donde los domingos representan un espacio inamovible para su familia.
Aunque reconoce que el cansancio es constante, “dormir menos y trabajar más”, también ha encontrado formas de reorganizar su tiempo y priorizar momentos de calidad con su hija, incluso en medio de una agenda exigente.
Sí ha sido complicado ser mamá y tener este trabajo, pero siento que no me veo haciendo otra cosa”, explica.

Maternidad con sueños hacia el futuro
El proceso emocional tampoco ha sido sencillo. Sharis Orozco reconoce haber atravesado momentos de duda e incluso síntomas de depresión posparto, enfrentándose al dilema entre continuar trabajando o dedicarse de lleno a la crianza.
Sin embargo, para ella, el trabajo no sólo representa un ingreso, sino una fuente de identidad y bienestar.
Me siento mal por no ser mamá 24/7, pero me siento bien porque soy una mamá feliz”, afirma.
El apoyo de su esposo ha sido fundamental en este proceso. También operador de transporte, ha contribuido a compartir responsabilidades y a construir un entorno más llevadero lejos de su familia de origen.
A esto se suma el respaldo de la empresa donde labora, que le ha brindado flexibilidad ante situaciones personales y condiciones de seguridad que le permiten desempeñar su trabajo con mayor confianza, siendo además la única mujer dentro de su equipo.
Sharis tiene un objetivo claro: crear su propia compañía de transporte. Este proyecto representa una meta profesional y la posibilidad de redefinir su maternidad. Esto, al aspirar a compartir más tiempo con su hija e incluso integrarla a su vida en carretera.
Al mismo tiempo, hace un llamado a fortalecer la sororidad en el sector y a generar más oportunidades para mujeres interesadas en el oficio, especialmente en regiones donde el acceso sigue siendo limitado.
Me encantaría que las mujeres compartiéramos información entre nosotras; no cuesta nada ayudarnos”, expresa.
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