Tatiana Serrano: una mamá operadora que siempre lucha por sus sueños

Con determinación y constancia, Serrano ha sabido ganarse el respeto de sus compañeros y el apoyo de sus hijos

Tatiana Serrano

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Tatiana Serrano Esparza es una mujer que desafió las condiciones de una industria tradicionalmente masculina y las resistencias de su propio entorno familiar.

Proveniente de una familia de “traileros”, su deseo de convertirse en operadora nació desde muy joven, aunque durante años le fue negada la oportunidad de aprender.

Las generaciones mayores aún consideraban que “no era un trabajo para mujeres”, por lo que Tatiana tuvo que abrirse camino por cuenta propia, con determinación y paciencia.

Su vida ha estado marcada por constantes cambios. Nació en Guadalajara, creció en Chicago y, tras la muerte de su abuela, regresó a México para finalmente establecerse en Tijuana, donde ha vivido durante tres décadas. Actualmente, es operadora en la empresa Freight & Logistics.

Desde niña mostró afinidad por los vehículos pesados y la mecánica, intereses que contrastaban con los estereotipos de género impuestos en su entorno.

Aun así, esa inquietud nunca desapareció; por el contrario, se transformó en una meta que, aunque lejana, siempre supo que algún día alcanzaría.

Tuve que esperarme a que hubiera un poco más de apertura para poder ingresar, porque de parte de mi familia no recibí mucho apoyo”, recuerda en entrevista con Alianza Flotillera.

Tatiana Serrano Esparza.
Tatiana Serrano Esparza.

Con determinación para alcanzar sus sueños

El camino para convertirse en operadora fue todo menos sencillo. Sin apoyo familiar, Tatiana Serrano tuvo que recurrir a amistades, conocidos y oportunidades informales para aprender a conducir tractocamiones.

Invirtió sus propios recursos en cursos incompletos y buscó alternativas hasta encontrar espacios donde realmente pudiera desarrollarse. Pagó combustible, pidió favores y se levantó durante meses a las tres de la mañana para combinar trabajo, práctica y responsabilidades personales.

Fue, en sus propias palabras, un proceso de “hacer malabares” para no abandonar su sueño.

Hice malabares para que alguien pudiera cuidar a mi hija, porque necesitaba trabajar para tener recursos y pagar mis cursos”, explica.

En medio de este proceso, la maternidad representó uno de los mayores desafíos. Aunque sus hijos mayores ya eran adultos cuando inició formalmente en el oficio, su hija menor tenía apenas seis años.

La preocupación constante por su bienestar, al dejarla al cuidado de terceros, se convirtió en una carga emocional simportante.

“El miedo” fue, como ella lo describe, el obstáculo más difícil de enfrentar: miedo a que algo le ocurriera a su hija, a ser juzgada, a las posibles consecuencias legales y sociales de una decisión que, sin embargo, era necesaria para salir adelante.

Tatiana Serrano Esparza

Sacrificios que trajeron recompensas

La oportunidad de integrarse a un programa de formación financiado por una empresa significó un punto de inflexión: por primera vez, pudo enfocarse completamente en su capacitación, con apoyo en traslado, hospedaje y estudios.

Este respaldo no sólo fortaleció sus habilidades, sino que reafirmó su convicción de que había elegido el camino correcto.

La motivación de Tatiana ha sido clara: la necesidad de superarse y encontrar aquello para lo que realmente es buena. En la conducción halló no sólo una habilidad, sino una vocación.

Su capacidad para mantener la calma ante situaciones de riesgo y su disposición constante para aprender le han permitido avanzar en un escenario que, al inicio, le fue adverso.

Hoy, reconoce que el esfuerzo ha valido la pena y que su decisión ha rendido frutos tanto personales como profesionales.

Llegué a muchos lugares donde no me respetaban, pero trabajando me gané ese respeto”, celebra.

Una maternidad a prueba de todo

La relación con sus hijos también ha evolucionado con el tiempo. Si bien al inicio enfrentó incomprensión e incluso sentimientos de abandono por parte de ellos, con los años han sido testigos de su esfuerzo y disciplina.

Las largas jornadas, el estudio constante y la perseverancia han transformado esa percepción en admiración. Hoy, sus hijos no sólo comprenden su trabajo, sino que se sienten orgullosos de compartirlo con las personas que los rodean.

Ahora, Tatiana busca que su historia deje un legado que contribuya a abrir camino para otras mujeres en el autotransporte.

Reconoce que aún existen grandes retos, especialmente para las madres operadoras, quienes enfrentan dilemas complejos entre el trabajo y el cuidado de sus hijos.

Por ello, su llamado es a generar más apoyos, financiamiento y condiciones que permitan a más mujeres integrarse a esta industria sin tener que elegir entre su desarrollo profesional y su responsabilidad como madres.

Quiero dejar un legado, no ser una persona que no aportó nada. No es sólo subirme a un camión, quiero hacer algo importante para las que vienen”, afirma.

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