Industria farmacéutica en la cadena de frío se enfrenta a desafíos estructurales

Estas deficiencias pueden provocar la pérdida de hasta 20% de medicamentos y 25% de vacunas

Industria farmacéutica en la cadena de frío

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La cadena de frío en México, especialmente en la industria farmacéutica, enfrenta una serie de desafíos estructurales y operativos que ponen en riesgo la integridad de medicamentos y biológicos. Así lo expuso Carlos Humberto Infante y Loya, Fundador y Presidente del Consejo de Administración de Kryotec, en entrevista con Alianza Flotillera, donde destacó que el crecimiento acelerado de la demanda ha sometido a esta industria a una presión sin precedentes.

El especialista expuso que uno de los principales riesgos se encuentra en las fallas operativas y técnicas. Interrupciones de temperatura, conocidas como excursiones, fallas eléctricas, fugas de refrigerante y errores en la calibración de sensores o termostatos son problemas recurrentes que impactan directamente en la calidad de los productos. Estas deficiencias pueden provocar la pérdida de hasta 20% de medicamentos y 25% de vacunas.

A este panorama se suma un problema de infraestructura insuficiente. Infante y Loya explicó que existe un déficit inmediato de alrededor de un millón de metros cúbicos de almacenamiento en frío en México, cifra que podría escalar hasta 35 millones si se considera el crecimiento proyectado de la demanda.

La situación se agrava al considerar que no toda la infraestructura disponible cumple con los estándares requeridos para la logística farmacéutica.

En el país no solamente hay una falta de infraestructura, sino que no toda la infraestructura que existe está certificada. Entonces no todos los almacenes refrigerados cumplen con las certificaciones y las calificaciones que se requiere o que exige la logística farmacéutica”, advirtió.

Al respecto, apuntó que menos del 40% de los almacenes refrigerados están realmente especializados o certificados para manejar productos sensibles. Esto limita la capacidad efectiva del sistema y eleva los riesgos en la cadena de suministro.

En México, entre el 10% y el 15% de las vacunas se pierden, de acuerdo con el especialista.

Corredores logísticos saturados

En el ámbito logístico, la saturación de corredores estratégicos y la dependencia de rutas clave como Laredo, Tijuana y la región del Bajío generan cuellos de botella. A esto se añade la inestabilidad energética en zonas industriales, donde los apagones obligan a depender de plantas de emergencia que no siempre están disponibles o correctamente implementadas.

Las pérdidas asociadas a estas fallas son significativas. Infante y Loya destacó que, a nivel global, se estima que hasta el 50% de los productos farmacéuticos pueden sufrir excursiones de temperatura. En México, entre el 10% y el 15% de las vacunas se pierden. Mientras que en medicamentos la cifra alcanza alrededor del 20%, lo que representa un impacto económico y sanitario considerable.

El transporte, particularmente en la última milla, se posiciona como el eslabón más vulnerable. La falta de unidades certificadas, empaques adecuados y sistemas de monitoreo confiables dificulta garantizar la estabilidad térmica durante todo el trayecto. De hecho, más del 50% de los riesgos se concentran en esta fase crítica de la distribución.

Otro desafío clave es la falta de digitalización y trazabilidad. La ausencia de sistemas estandarizados impide contar con datos consistentes entre los distintos actores de la cadena, desde el laboratorio hasta el usuario final. Esto limita la capacidad de rastrear incidentes y asegurar el cumplimiento de las condiciones requeridas.

El transporte, particularmente en la última milla, se posiciona como el eslabón más vulnerable.

Hacia un futuro biotecnológico

De cara al futuro, el directivo señaló que la industria farmacéutica se orienta cada vez más hacia productos biotecnológicos, los cuales requieren condiciones de temperatura mucho más estrictas, incluso por debajo de los -70°C.

Este cambio incrementa la necesidad de infraestructura especializada y abre oportunidades de inversión, particularmente en almacenamiento de ultra baja temperatura.

En ese tenor, Infante y Loya subrayó que la cadena de frío debe entenderse como un elemento estratégico para la salud pública. Más allá de los retos técnicos y logísticos, hizo un llamado a la conciencia profesional: cada producto transportado puede impactar directamente la vida de las personas, por lo que garantizar su calidad no es solo una obligación operativa, sino una responsabilidad ética.

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